30 de noviembre de 2009

Tras el telón

Si, estuve ahí y le vi, se que usted no se lo esperaba o bueno, a estas alturas del partido ¿yo ya que se? Caminé demasiado para ver esa presentación, recorrí este mierdero de ciudad solo para verle en acción y ese día no tenia ganas de hacerlo, ese día entre al teatro y mientras usted se deslizaba sobre los tablones yo simplemente cerré mis ojos y oí la música, la desaparecí en su presencia, pero estuve ahí, no porque fuese importante para usted, eso ya resulta irrelevante para mi, sino porque no quería que el esfuerzo de tanto caminar terminara siendo en vano, acabara siendo por nada, ¿Cuántas personas no derraman sangre en la batalla para darse cuenta de que no debieron ganarla? De que la victoria no hizo la diferencia; pues bien, al abrir los ojos descubrí que usted me miraba con una sonrisa en el rostro y en ese momento me pregunte: ¿ya para que?

Como lo he dicho antes en otros post que por falta de tiempo no publique (y no publicare) me dolió el ardor de las heridas, estrellarse de esa manera, en ese estado de alcoholización… y ni pensar que iba a la marcha mas lenta posible, fue lo mas certero que experimente en los últimos meses; mis motivos y mis alientos han sido evaluados, mi corazón nunca sintió nada por usted y lamentablemente ahora que tomaba impulso para hacerlo el veredicto final ha sido: “Perdida total”, téngalo presente la próxima vez que se le ocurra hacer aparecer en el camino un tronco de la nada, y no es por echarle en cara sus descuidos pero ahora que lo veo en perspectiva: para mi esto solo fue un accidente, pero ¿usted? Si la decisión que tomo fue la equivocada, cuénteme ¿Cómo lo solucionara? He visto un par de lágrimas alistándose en las cuencas de sus ojos y honestamente me entra la duda de saber si es por eso, ¡valla sorpresa que nos ha dado! Yo que la veía tan madura, tan segura de sus anhelos y ambiciones y mírese, míreme, dígase a usted misma que: se encuentra contenta con el resultado, yo no se que sienta dentro de si en este momento pero lo que paso paso y a mi ya ni me interesa saberlo.

Recuerdo que en toda la noche solo le pedí que me hiciera un favor, también recuerdo que aunque me refutó y pidió una explicación, hizo caso omiso a mi petición, no le doy las gracias, simplemente le voy a decir porque: no quería seguir viéndole la cara, no quería que usted me la viera a mi y denotara mi evidente debilidad de borracho, ¿Por qué el alcohol en vez de endurecer ablanda a la gente? Al menos quedo tranquilo con saber que no se me ablando también la lengua, no imagino la cantidad de verdades reforzadas que ese día hubiesen salido de mi boca, las declaraciones, los autocompadecimientos, los reproches he incluso las injurias, (también tenia la ira a flor de piel) afortunadamente el hoy ha llegado… las cosas se aclararan por si solas y los destinos se enderezaran aunque sus propietarios no quieran hacerlo, aceptar las verdades es duro señorita, usted lo sabe y yo lo se, ambos por experiencia propia.

Y sabiendo todo esto me miro, me sonrió y siguió concentrada en lo que hacia, una ultima lagrima rodo por mi mejilla y de este modo abandone el teatro, usted no debió notarlo, estaba bastante lejos, entre la penumbra de la ultima fila. En la vida hay que tener el valor —pensé mientras me iba— de tomar la decisión correcta por muchas ganas que tengamos de no hacerlo, la debilidad no es admisible en este tipo de situaciones y debe usted saber que el tiempo se ha encargado de hacerme caer las veces suficientes como para blindar mi pecho y no permitir que nada ni nadie logre lastimar lo que en él resguardo, no se preocupe por lo que pienso de usted, eso es lo de menos, yo nunca espero nada de nadie, eso me mantiene fuerte, gracias a esa regla es que sigo en pie.


De ahora en adelante estaré mirándola tras el telón, en la oscuridad de aquello que no podrá ver, en el lugar al que usted no pondrá atención, en el rincón que usted dejara olvidado, estaré tras bambalinas escuchando sus pasos, delineando en mi mente sus movimientos con el silbido del viento, estaré viéndola sonreír aunque no quiera hacerlo, estaré presenciando sus gestos de voluntad incluso en los instantes que sienta que no la tiene, estaré sintiendo sus fortalezas a distancias cortas pero seguras, estaré recordando por siempre que un beso es un beso y que lo único y prohibido duele mas cuando son los brazos de él los que te estrechan y no los míos.


Esta vez puedo irme sin penas, ni dolores, sin frustraciones, ni arrepentimientos, sin sentirme bien, sin sentirme mal, sin sentir nada. Ahh y quiero que tenga presente que no fuy yo el que la descalifico… usted se descalifico sola.

No hay comentarios: