30 de octubre de 2009

Señorita, quiero que sepa que...

No se cuantas personas se tomaran el tiempo de escribirle señorita pero hoy yo lo hago por todos aquellos que no lo harán, también lo hago porque el remordimiento hace peso en mi cabeza y el olor del aire de turno me azuza con desazón, la conciencia se incomoda y entonces tengo que actuar… es que yo sabia que no hubiese podido ir, que no hubiese podido estar, no pude verla en su fiesta de cumpleaños señorita, pido mil disculpas por eso.

Hoy he dedicado el talento de lo que mejor se hacer en función de su persona y mi pluma baila al delinear las curvas de su nombre; y es que si es tan cómodo de escribir y aun mas de leer ¿Por qué Umberto Eco titulo a su obra “el nombre de la rosa” si el nombre de la rosa debió haber sido el suyo?… Andrea Carolina.

Siento pena por aquellos que la habrán de recordar y en los cuales usted solo significara un vago pensamiento no digno de atención alguna, y por ellos es que brindare en la distancia, a pesar de que no me pueda ver, a pesar de que no este a su lado, a pesar de la escasa dimensión de nuestros espacios comunes que no compartimos muy seguido que digamos… el hecho es que aunque usted y yo no disfrutemos muy a menudo de una buena conversación, no significa que su existencia pase inadvertida en mi memoria, no significa que usted no sea importante para mi, pues una pequeña y casi nimia parte de mis pensamientos los dedico a reconstruir la imagen de sus ojos soñadores y el sonido de su risa escandalosa, y que pena señorita, tendrá que disculpar mi sinceridad pero sobre todo mi tacañería.

Porque usted se hace querer y amar con gran facilidad es que me ha quedado tan sencillo inspirarme en su voz y en todo lo que la conforma, es que no se me da ni cinco gastar lo que resta de esta bella noche en escoger las palabras apropiadas para que usted pueda deleitarse leyéndolas, no es mi intención aburrirla por eso a partir de esta línea me esforzare al máximo.

De ante mano quiero que sepa que usted no es de las que duerme en mi mente todos los días sino solo aquellos en los que no la veo, que el cielo se deshace en soles con su presencia y que cuando llueve furica y descontroladamente, no es que el planeta nos este atacando, es que las nubes se derriten de amor por usted y lloran conjuntas sus sufrimientos, que últimamente las atmósferas no hacen otra cosa mas que no sea pensarla y en vista de su orgullosa y mezquina manera de ignorarlas ellas convocan a las tinieblas y atacan a la ciudad con tormentas eléctricas en las que pagan justos por pecadores… ahora entenderá que no es que estemos en temporada invernal, no, el cielo esta armando pataletas por su culpa.

La noche se viste de penumbra, de estrellas y pájaros que vuelven a sus nidos; la luna sale de las montañas con el único objetivo de verse reflejada en su mirada y ser alimentada por la pureza de su piel, la luna no la ataca señorita, de hecho, quizá sea la única que entienda sus tristezas, sus delirios y todas sus preocupaciones; los vientos danzan y hacen un esfuerzo por mantener calida la esencia de su ser, por no dejar que su corazón se enfrié y se congele, los duendes y las hadas del bosque conocen muy bien su espíritu de guerrera y comprenden la ira de sus cóleras y sus congojas producidas por los últimos acontecimientos.

Las mariposas lloraron ese día en que usted lloro, algunas cayeron interfectas al suelo sin siquiera poder salir de sus capullos, el cielo se despejo he ilumino el planeta por completo, no en gesto de celebración, mas bien querían dejarla sufrir en paz, los búhos, los grillos, los sapos y las luciérnagas hicieron guardia nocturna en silencio, los lobos no maullaron, se sentaron a escuchar, la oscuridad grito y el silencio fue iluminado por la compañía del vacío y la soledad. Usted creció en la casa de blanca nieves pero nunca conoció a los siete enanitos, no fue envenenada por manzanas, ni fue victima de hechizos malignos o encantos malvados; su personalidad se forjo dentro de una familia en la que se confunden los héroes con los villanos, en un mundo en el que los demonios revisten sus alas con plumas y los Ángeles calzan botas pesadas, lucen cabellos rizados con dejos dorados y despistan con gorras del milenio pasado.

Usted es mala señorita, tan malvada que el mismísimo Hades subirá desde el averno a seducirla, a prometerle cócteles sangrientos, habilidades inhumanas, mundos aun no creados, realidades infinitas, porque para usted nada es suficiente, porque usted siempre pide, busca y encuentra… porque usted siempre ha merecido mas de lo que ha tenido y algún día tendrá mas de lo que pudo haber deseado, porque usted ha perdido hombres en el camino pero conquistara ejércitos con la mirada. ¡Porque usted es usted señorita! Y su reinado se avecina a la velocidad que tarda el primer rayo del sol en tocar las puertas de su huerto que pronto será castillo, del pozo que será lago, del jardín que será bosque, y del garaje que será hangar. Ante su paso no habrá Atila que valga, no habrá Cesar que reine, Alejandro Magno será un niño que pide dulces en su mesa, Ramses un arquitectucho de quinta y Cleopatra una simple decoradora que usted misma mandara a fusilar.

Usted será la gobernadora más piadosa y sabia, conocida como emperatriz sin compasión, sus labios dirigirán pueblos ignorantes, sus palabras moverán masas y su manto resguardara a todo aquel que quiera ser protegido por él, su brazo comandara estas tierras porque no habrá hombre alguno que pueda hacerlo mejor que usted. Por eso señorita Andrea, futura señora de las tinieblas, reina de esta tierra de nadie, gobernante del mundo del jamás y dictadora del caos infernal, le pido y le ruego que cuando sus cabellos sean ceñidos por la corona y sus pies se posen sobre el trono, me incluya entre sus doce fieles caballeros porque esos hombres pelearan por usted hasta el final.


Por ahora solo resta seguir viéndole crecer y desearle que cada año su sendero asía la gloria tenga menos piedras y obstáculos de los esperados; no podré ir a su fiesta porque estaré caminando entre las sombras lidiando con mis propios demonios, deshaciendo espectros, en fin… pero quiero que sepa que hoy la he tenido mas presente que cualquier otro día de mi vida, usted ya ha pasado a otro piso en la suya y pido que en ese las inundaciones de su corazón sean menos dolorosas, menos asfixiantes.

Le doy mis felicitaciones señorita, disfrute de su recepción y crea en mis palabras porque el trago en una fiesta dura solo el escaso instante en el que se desocupan las botellas pero mis letras Carolina… te duraran hasta la eternidad.

Att: Demian Viena.

PS: Digan lo que digan no le comas de cuento a nadie, a tu lado las siete musas son solo escueleras que visten jardinera y van al preescolar.


27 de octubre de 2009

Viendo de lejos

En la incesable carrera por encontrar nuevamente mi identidad he tropezado con tantas verdades como mentiras hay en el mundo, he recorrido lagos de profunda desesperación, desiertos desolados, bosques inhóspitos, selvas con ecos tortuosos de predadores silentes, de víboras estáticas, de cocteles venenosos, de alegrías sin sabor, de penas indoloras; es irónico pero de vez en vez el sufrimiento me causa cierta risa burlona, cierto no se qué, jajaja… no sé. Quizá este acostumbrado a hallar en la agonía un poco de paz interior, un aire de alivio, un respiro de confort; no me pasa por alto el saber que me he ido volviendo lentamente de hierro, que camino sin sentir el suelo bajo mis pies, que a todos los miro mal, incluso a aquellos que me sonríen, ¿me estoy convirtiendo en un ser insensible? Es lo que le pregunto al hombre del espejo, él solo se queda callado, no dice ni expresa nada.

Es un poco confuso pensar que meses atrás caminaba en un desierto azul desolado de caminantes, buscando entre las nubes la sucursal de un café en donde un ángel de alas heridas oía tangos con los vientos y componía odas al amor, ahora, tanto tiempo después me hallo recorriendo las calles de una ciudad atestada de viajeros que van a pie, de citadinos que salpican agua a los transeúntes; en un día nublado como estos, en una tarde lluviosa como la de hoy encontré esa sede celeste que las nubes me ocultaban, me aproxime y mire por la ventana, ella estaba allí esperándome desde siempre, me quede observándola esperando hasta el jamás, quise entrar y me quede queriendo porque para cuando me decidí ya no había lugar, la barra estaba llena, el show iba a la mitad.

Me causa bastante gracia el recordar todo lo que sufrí, las frustraciones que viví, los miedos que experimente y ver que ahora mi reflejo no dice nada, probablemente no sienta nada. No sé si sea impresión pero la paz verdadera es tan tediosa e irritante, honestamente me era más provechosa la paz del sufrimiento, al menos con ella sentía algo aunque no pasara nada, hoy todo es tan estático, tan inerte, la gente vive y yo veo como lo hacen, pero ¿cuando llegara mi turno de hacerlo? ¿Cuándo estaré contento con mi presente? No es lógico que a estas alturas me pregunte ¿qué es la felicidad? Claro que en mi vida no son lógicas muchas cosas, sin embargo es mejor pecar por sensato que por irracional.


Mientras camino por la acera hallándole una respuesta al acertijo de mi soledad, me doy el lujo de ver más allá de lo que alguna vez pude haber visto, la tranquilidad del alma trae consigo muchas cosas buenas, despeja el horizonte, descubre lo cubierto, devela lo oculto, nos deja mirar más allá de la “verdad” esa imagen falsa que creemos ver todo el tiempo, ese conjunto de mentiras elaboradas en las que la gente busca un pretexto para seguir diciendo lo que les conviene, para seguir diciendo lo que quieren, para vivir lo que nunca vivirán, para creer en todo aquello en lo que no tienen fe, para abrir los ojos y no darse cuenta que están ciegos. La tranquilidad me ha llenado de claridad, la soledad de enseñanzas inconclusas.


Y en medio de mi ignorancia hay alguien que me apunta con su mirada, me clava las pupilas en el alma, intenta hallar el código de acceso a áreas restringidas en mi interior o solo observa, no sé, no sé quien sea, no se su nombre, no se su origen, no sé que hace aquí, no sé qué hará, no sé que sabe, esta algo lejana, algo dispersa, algo difusa, me mira y no sé si es a mi o a través de mi, ¿Qué me ve? ¿Qué le atrae? Aquí, en el invierno de lo incierto, en la mentira sin causa, me atrevo a adivinar lo inescrutable, lo no esperado, lo que se sin seguridad, lo que veo como un espejismo, pero ella sigue ahí, con su voz profunda, con su tés radiante, con su sonrisa que destella flashes enceguesedores, mirarla de cerca seria una osadía, compartir su lenguaje una oportunidad, un privilegio vestido de enigma y maquillado con sones y ritmos de tierras lejanas.


Ella es bella pero solo la estoy viendo de lejos. Ella es dulce aunque no la he probado y tierna aunque no la trato y un sinfín de cosas más que podría deducir en uno de sus contoneos, que podría leer bajo la piel de sus caderas inquietas.


Ella es lo que no se decir en este momento y aunque parece que en verdad la veo, tal vez solo sea una mentira, un delirio o una fantasía… ella está allá, en la lejanía, en soledad o en compañía, no sé si en verdad es alguien, no sé si en verdad esta.